Hace poco que acabo de regresar de terras galegas, concretamente de Santiago de Compostela, y como viene siendo costumbre, me he pasado unas cuantas horas frente al ordenador para montar las fotos y así convertir mi viaje cultural en un reportaje fotográfico para vuestro disfrute, aparte, he decidido dividirlo en dos partes debido a su extensión. Podéis pinchar en las imágenes para verlas a mayor resolución.
Santiago de Compostela es una ciudad preciosa y escrupulosamente limpia, que todo lo que tiene de bonita lo tiene de empinada; para llegar a cualquier sitio hay que debatirse entre cuestas o escaleras, y ambas opciones acaban siendo letales para los pies cuando se patea la ciudad de cabo a rabo y durante horas...
Aún conservo en mis retinas el esplendor barroco de sus edificios, conviviendo en armonía con la solemnidad y la paz del románico; en mi memoria olfativa permanece el olor a piedra y a flores de sus calles, junto al incienso de sus templos y el fresco aroma de sus zonas verdes.
Si no sois vegetarianos, es casi delito no degustar un polbo á feira y el lacón con pemento, mientras que para los paladares más golosos recomiendo la típica torta de Santiago y unos dulces llamados feuchos.
Santiago de Compostela es una ciudad preciosa y escrupulosamente limpia, que todo lo que tiene de bonita lo tiene de empinada; para llegar a cualquier sitio hay que debatirse entre cuestas o escaleras, y ambas opciones acaban siendo letales para los pies cuando se patea la ciudad de cabo a rabo y durante horas...
Aún conservo en mis retinas el esplendor barroco de sus edificios, conviviendo en armonía con la solemnidad y la paz del románico; en mi memoria olfativa permanece el olor a piedra y a flores de sus calles, junto al incienso de sus templos y el fresco aroma de sus zonas verdes.
Si no sois vegetarianos, es casi delito no degustar un polbo á feira y el lacón con pemento, mientras que para los paladares más golosos recomiendo la típica torta de Santiago y unos dulces llamados feuchos.
Santiago de Compostela es la capital de la comunidad autónoma de Galicia y pertenece a la provincia de A Coruña. La ciudad es patrimonio de la humanidad por la Unesco y destaca por ser un importante núcleo de peregrinación en Europa desde la Edad Media, a través del Camino de Santiago, ruta en la que se sigue la estela de la Vía Láctea.
Si habéis tenido la ocasión de visitar Santiago, podéis imaginar la diversa cantidad de peregrinos que allí se dan cita; llegan exhaustos y cansados, a pie o en bicicleta, pero con la satisfacción de haber concluido la hazaña que emprendieron, aunque muchos continúan su andanza hasta Fisterra, donde verdaderamente acaba el camino.
Me considero afortunada por haber podido visitar, junto a mi pareja, este pedacito de paraíso con un tiempo envidiable, al menos durante los cuatro primeros días de los cinco que duró nuestra estancia, porque de regreso nos cayó el diluvio universal nada más arrancar el coche y no paró de llover hasta Tordesillas (Valladolid), con rachas de viento superiores a los 100Km/h.
Me considero afortunada por haber podido visitar, junto a mi pareja, este pedacito de paraíso con un tiempo envidiable, al menos durante los cuatro primeros días de los cinco que duró nuestra estancia, porque de regreso nos cayó el diluvio universal nada más arrancar el coche y no paró de llover hasta Tordesillas (Valladolid), con rachas de viento superiores a los 100Km/h.
La catedral está dedicada al Apóstol Santiago el Mayor y acoge, según la tradición, su sepulcro; la historia narra que, en el año 44, Santiago fue decapitado en Jerusalén y sus restos fueron trasladados a Galicia en una barca de piedra.
Contemplar la fachada del Obradoiro me causó mucha impresión, no sólo por la magnitud de sus imponentes torres o por las escalinatas de acceso, sino por el color pardusco de sus muros; verla al natural da respeto. La erosión de la lluvia y la humedad no perdonan el paso de los siglos ni a colosos de piedra como este.
Para hablar de los estilos arquitectónicos y remodelaciones de la catedral necesitaría emplear un mínimo tres clases de historia del arte avanzada porque hay una fusión entre el prerrománico, el románico, el gótico y el barroco como nunca antes se dio, pero intentaré ser breve y concisa para no aburrir a nadie.
En el siglo X, ante el aumento de peregrinos y las modestas dimensiones de la iglesia primitiva, se construyó un templo de estilo prerrománico, pero este también resultó insuficiente para albergar a los peregrinos, así que en el año 1075 se iniciaron las obras de la gran catedral románica, a cargo de los maestros Bernardo el Viejo y su ayudante, Galperinus Robertus.
Antes de abandonar Compostela, el maestro Esteban completó las capillas del deambulatorio y dejó iniciadas las obras de la fachada de las Platerías.
Aunque hubo bastantes paradas durante la construcción románica, las limosnas y donaciones consiguieron que el maestro Mateo dirigiera, en 1168, el inicio del pórtico de la Gloria (el cual actualmente se encuentra en restauración, así que sólo pude tomar fotografías del parteluz, pues el tímpano, las jambas y los pilares están cubiertos por andamios).
La planta de cruz latina posee tres naves, con una longitud de cien metros aproximadamente y un crucero también de tres naves. El cimborrio, situado sobre el centro del transepto, es de estilo gótico y sustituye el antiguo románico.
Sobre las naves laterales, se encuentra un triforio con balcones de doble arquería. La nave central posee una bóveda de cañón reforzada con arcos fajones y las naves laterales con bóvedas de arista.
En cuanto al exterior, la fachada del Obradoiro, puramente barroca, fue realizada por Casas Novoa en 1740, como también es barroca la de Azabachería, obra de Ferro Caaveiro y Fernández Sarela, y modificada posteriormente por Ventura Rodríguez.
Contemplar la fachada del Obradoiro me causó mucha impresión, no sólo por la magnitud de sus imponentes torres o por las escalinatas de acceso, sino por el color pardusco de sus muros; verla al natural da respeto. La erosión de la lluvia y la humedad no perdonan el paso de los siglos ni a colosos de piedra como este.
Para hablar de los estilos arquitectónicos y remodelaciones de la catedral necesitaría emplear un mínimo tres clases de historia del arte avanzada porque hay una fusión entre el prerrománico, el románico, el gótico y el barroco como nunca antes se dio, pero intentaré ser breve y concisa para no aburrir a nadie.
En el siglo X, ante el aumento de peregrinos y las modestas dimensiones de la iglesia primitiva, se construyó un templo de estilo prerrománico, pero este también resultó insuficiente para albergar a los peregrinos, así que en el año 1075 se iniciaron las obras de la gran catedral románica, a cargo de los maestros Bernardo el Viejo y su ayudante, Galperinus Robertus.
Antes de abandonar Compostela, el maestro Esteban completó las capillas del deambulatorio y dejó iniciadas las obras de la fachada de las Platerías.
Aunque hubo bastantes paradas durante la construcción románica, las limosnas y donaciones consiguieron que el maestro Mateo dirigiera, en 1168, el inicio del pórtico de la Gloria (el cual actualmente se encuentra en restauración, así que sólo pude tomar fotografías del parteluz, pues el tímpano, las jambas y los pilares están cubiertos por andamios).
La planta de cruz latina posee tres naves, con una longitud de cien metros aproximadamente y un crucero también de tres naves. El cimborrio, situado sobre el centro del transepto, es de estilo gótico y sustituye el antiguo románico.
Sobre las naves laterales, se encuentra un triforio con balcones de doble arquería. La nave central posee una bóveda de cañón reforzada con arcos fajones y las naves laterales con bóvedas de arista.
En cuanto al exterior, la fachada del Obradoiro, puramente barroca, fue realizada por Casas Novoa en 1740, como también es barroca la de Azabachería, obra de Ferro Caaveiro y Fernández Sarela, y modificada posteriormente por Ventura Rodríguez.
El mosteiro de San Martiño Pinario fue fundado en el siglo X y en él se mezclan elementos renacentistas, barrocos y neoclásicos.
En su fachada eclesiástica se pueden contemplar figuras de santos abades benedictinos, accediendo a ella por las monumentales escaleras de triple rampa del siglo XVIII. Mientras, en la fachada orientada al sur, rodeada de hermosos jardines en la Praza da Inmaculada, hay cuatro columnas dóricas, soportando un entablamento con pináculos.
La iglesia se terminó en 1652 por Mateo López y González de Araújo. La planta posee una sola nave de bóveda de cañón con falsos casetones y tiene seis capillas laterales.
La sillería barroca del coro es obra de Mateo de Prado y los tres retablos del altar mayor de Casas Novoa.
En la actualidad, el conjunto monástico alberga un museo de arte religioso, el cual merece una visita por un precio irrisorio porque, además de las reliquias, podemos ver la antigua imprenta, la botica y el coro renacentista que estuvo en la catedral de Santiago.
El convento e igrexa de San Domingos de Bonaval fue cedido por el ayuntamiento al Museo do Pobo Galego, constituyendo así un objeto de turismo imprescindible.
La iglesia, de estilo gótico y añadidos renacentistas, sigue los cánones del gótico dominico, con naves luminosas y amplias, cubierta en su totalidad de bóvedas de arista; es un templo digno de admirar debido a su intocable estructura original.
El Museo do Pobo Galego cuenta con nueve salas permanentes, dedicadas a las tradiciones y costumbres para preservar la historia de Galicia.
Ofrecen una visión muy completa y detallada de las tradiciones gallegas y de la diversidad de éstas; en él, se puede encontrar desde una barca hasta una gaita, pasando por diversas maquetas de casas típicas hasta herramientas de trabajo empleadas en el campo.
A cada una de las salas se accede mediante una triple escalera helicoidal, compuesta de tres espirales independientes y construida en los siglos XVII y XVIII por el arquitecto Domingo de Andrade.
Y en la foto superior de vuestra izquierda, estoy yo, bajo uno de los arcos exteriores de la parte trasera de todo el complejo, porque de vez en cuando aparezco tímidamente delante de la cámara en vez de refugiarme tras ella.
La colexiata de Santa María do Sar se alzó en el siglo XII a las orillas del río Sar y conserva la mayor parte de su estructura románica.
En el exterior, destacan sus robustos arbotantes, construidos entre los siglos XVII y XVIII para proteger los muros septentrionales y así evitar su derrumbe.
No se sabe si por un error técnico, por la exagerada elevación de las naves laterales o por el corrimiento del terreno sobre el que se asienta, pero las columnas y los muros están visiblemente inclinados.
El interior cautiva por sus proporciones y por citada inclinación en sus columnas, dando la sensación de inestabilidad, como si se fuese a caer de un momento a otro; su iluminación interior es de lo más atractiva, ya que proviene de los vanos en los laterales y del hermoso rosetón en la cabecera.
La planta basilical posee tres naves, separadas por pilares compuestos y decorados con motivos vegetales; dichas naves están cubiertas por bóvedas de cañón reforzadas por arcos fajones. La cabecera tiene tres ábsides, el central es poligonal y los laterales semicirculares.
Y hasta aquí la entrada de hoy; sólo espero no haber aburrido a nadie con mis explicaciones y tecnicismos (no lo puedo evitar, estoy enamorada del arte) y deseo también que hayáis disfrutado de las fotografías. En la próxima entrada más curiosidades, lugares e imágenes de Santiago y también de Fisterra...
Con cariño le dedico esta entrada a Jorge Martín, mi compañero de viaje en nuestro particular Camino.
En su fachada eclesiástica se pueden contemplar figuras de santos abades benedictinos, accediendo a ella por las monumentales escaleras de triple rampa del siglo XVIII. Mientras, en la fachada orientada al sur, rodeada de hermosos jardines en la Praza da Inmaculada, hay cuatro columnas dóricas, soportando un entablamento con pináculos.
La iglesia se terminó en 1652 por Mateo López y González de Araújo. La planta posee una sola nave de bóveda de cañón con falsos casetones y tiene seis capillas laterales.
La sillería barroca del coro es obra de Mateo de Prado y los tres retablos del altar mayor de Casas Novoa.
En la actualidad, el conjunto monástico alberga un museo de arte religioso, el cual merece una visita por un precio irrisorio porque, además de las reliquias, podemos ver la antigua imprenta, la botica y el coro renacentista que estuvo en la catedral de Santiago.
El convento e igrexa de San Domingos de Bonaval fue cedido por el ayuntamiento al Museo do Pobo Galego, constituyendo así un objeto de turismo imprescindible.
La iglesia, de estilo gótico y añadidos renacentistas, sigue los cánones del gótico dominico, con naves luminosas y amplias, cubierta en su totalidad de bóvedas de arista; es un templo digno de admirar debido a su intocable estructura original.
El Museo do Pobo Galego cuenta con nueve salas permanentes, dedicadas a las tradiciones y costumbres para preservar la historia de Galicia.
Ofrecen una visión muy completa y detallada de las tradiciones gallegas y de la diversidad de éstas; en él, se puede encontrar desde una barca hasta una gaita, pasando por diversas maquetas de casas típicas hasta herramientas de trabajo empleadas en el campo.
A cada una de las salas se accede mediante una triple escalera helicoidal, compuesta de tres espirales independientes y construida en los siglos XVII y XVIII por el arquitecto Domingo de Andrade.
Y en la foto superior de vuestra izquierda, estoy yo, bajo uno de los arcos exteriores de la parte trasera de todo el complejo, porque de vez en cuando aparezco tímidamente delante de la cámara en vez de refugiarme tras ella.
La colexiata de Santa María do Sar se alzó en el siglo XII a las orillas del río Sar y conserva la mayor parte de su estructura románica.
En el exterior, destacan sus robustos arbotantes, construidos entre los siglos XVII y XVIII para proteger los muros septentrionales y así evitar su derrumbe.
No se sabe si por un error técnico, por la exagerada elevación de las naves laterales o por el corrimiento del terreno sobre el que se asienta, pero las columnas y los muros están visiblemente inclinados.
El interior cautiva por sus proporciones y por citada inclinación en sus columnas, dando la sensación de inestabilidad, como si se fuese a caer de un momento a otro; su iluminación interior es de lo más atractiva, ya que proviene de los vanos en los laterales y del hermoso rosetón en la cabecera.
La planta basilical posee tres naves, separadas por pilares compuestos y decorados con motivos vegetales; dichas naves están cubiertas por bóvedas de cañón reforzadas por arcos fajones. La cabecera tiene tres ábsides, el central es poligonal y los laterales semicirculares.
Y hasta aquí la entrada de hoy; sólo espero no haber aburrido a nadie con mis explicaciones y tecnicismos (no lo puedo evitar, estoy enamorada del arte) y deseo también que hayáis disfrutado de las fotografías. En la próxima entrada más curiosidades, lugares e imágenes de Santiago y también de Fisterra...
Con cariño le dedico esta entrada a Jorge Martín, mi compañero de viaje en nuestro particular Camino.







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